
La estabilización de taludes reúne los trabajos que evitan que un corte de terreno o una ladera se deslice o se erosione: perfilado, anclajes, malla, hormigón lanzado y drenaje. En Quito, una ciudad de laderas y quebradas, ejecutamos estas soluciones con anclajes de 2 a 6 pulgadas y hormigón lanzado de 5 a 20 cm de espesor.

Los principales son los anclajes inyectados, la malla (electrosoldada, de triple torsión o geomanto), el hormigón lanzado y los drenes subhorizontales. La combinación depende del tipo de suelo, la altura y la pendiente del talud y la presencia de agua.
Es hormigón proyectado a presión sobre la superficie del talud que forma un revestimiento continuo. Lo aplicamos por vía húmeda con espesores de 5 a 20 cm, normalmente sobre malla electrosoldada y combinado con anclajes.
El geomanto controla la erosión superficial y deja crecer vegetación. La malla de triple torsión retiene fragmentos de suelo o roca que se desprenden. Se eligen según el material del talud y según se busque un acabado vegetal o un revestimiento más rígido.
Es un tubo perforado que se instala en una perforación casi horizontal dentro del talud para evacuar el agua del terreno. Bajar la presión del agua es una de las formas más eficaces de evitar deslizamientos.
Sí. Nuestra sede está en Quito. Hemos estabilizado taludes en la mitigación de riesgo del río Monjas, Proyecto Orquídeas (2025–2026), en el talud del Museo Yaku (2023) y en la protección del río Machángara (2025), y trabajamos en todo el Ecuador.
El estudio de suelos, los planos o el diseño con las cantidades y dimensiones previstas, y la ubicación de la obra. Con esa información preparamos la cotización. Puede enviarla por el formulario de contacto del sitio o por WhatsApp al (+593) 95 956 4486.
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